Después de permanecer abiertas por un gran periodo de tiempo, las puertas de Idillian nuevamente se están cerrando amenazando con dejar a sus habitantes encerrados de nueva cuenta, es tantísimo lo que ha pasado que llega a llega a ser absurda la cantidad de cosas tan dispares, injusticias, Karma, Dharma encuentros, desencuentros, soñares y pesares, que diez mil entradas en este espacio no serian suficientes para cubrir todo lo que ha pasado.....
Aquel ángel que había levantado nuevamente el vuelo al abrirse los portales de aquella ciudad prisión se encuentra de regreso, postrado junto a la misma gárgola de siempre, con las alas rotas, el ego y el orgullo destrozados, sin una cara que mostrarle al mundo.
Fracaso, tras fracaso, con la única facultad de destruir todo aquello que toca, el ángel nuevamente esta a punto de tocar fondo..... y nuevamente, la única persona a la que puede culpar es a si mismo.
La llama de la esperanza casi extinta, y el fuego fatuo que forjo aquella voluntad de hierro que ha perdido su brillo y calor, señales ominosas de que una nueva tormenta se cierne sobre el horizonte.
Y así, con la voluntad destrozada, las alas rotas, la esperanza extinguiendo, y la integridad perdida, el ángel hace lo único que sabe en este tipo de situaciones..... toma un papel, se arranca una pluma y con su propia sangre comienza a escribir..... a plasmar un testamento de los hechos que generaron esta caída..... de la cual si la llama de la esperanza es extinta nuevamente..... tal vez no se pueda levantar.....
Vanerek Azrael Garland
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